
En septiembre, Carlos Manzo cinceló su lápida mortuoria con estas palabras: “Tengo mucho miedo, pero tengo que acompañarlo de valentía. No nos queda otra. Está en riesgo nuestra vida, la vida de nuestro gobierno y la de nuestros ciudadanos. No quiero ser un presidente municipal más de la lista de los ejecutados” (Infobae, 02-11-2025).





