La extorsión en Cuautla y otros municipios de la zona oriente es tan redituable que hasta hombres de la tercera edad, montados en bicicleta, visitan a comerciantes y entregan papelitos con números telefónicos y amenazas de muerte.
Las víctimas temen por su vida y apoquinan la cantidad pedida, bajo la amenaza de sufrir atentados armados o de encontrar sus negocios incendiados.
