
La decisión de Donald Trump de enviar funcionarios estadounidenses a Islamabad para mantener nuevas conversaciones con Irán el lunes, apenas 24 horas después de que Irán volviera a cerrar el estrecho de Ormuz, le indicará a Teherán que esta vía marítima estratégica sigue siendo una baza de negociación sin parangón.
Esto también confirmará a ojos de Irán que el enfoque caótico del presidente estadounidense hacia la diplomacia duplica la necesidad de que Teherán actúe con calma y estrategia, dos competencias de las que, según cree, carece por completo.





