
La llegada, el fin de semana, de miles de soldados estadounidenses a Oriente Medio ha aumentado la tensión en la crisis del estrecho de Ormuz.
Para los analistas, este movimiento ofrece a Donald Trump la capacidad operativa para intentar por la fuerza lo que la diplomacia no ha conseguido: reabrir la ruta marítima que Irán mantiene bajo presión.





