
CIUDAD DE MÉXICO- Si el crimen organizado pone sus ojos en tu negocio, estás perdido.
Miembros de un cártel secuestraron por unas horas a dos trabajadores de una tienda de vapeadores del norte de México, les vendaron los ojos, los ataron y pidieron hablar con los dueños. Querían comunicarles que se quedaban con su negocio. Sólo podrían vender por internet, pero fuera de ese estado.
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“No llegan preguntándote si quieres o no, llegan diciéndote lo que está a punto de ocurrir”, explicó uno de los dueños, de 27 años, desde Estados Unidos y pidió el anonimato por miedo a represalias.
Eso ocurrió a principios de 2022, cuando la venta de vapeadores y cigarrillos electrónicos, un negocio de unos 1,500 millones de dólares anuales, florecía entre vacíos legales. Ahora la situación ha empeorado.
Con la entrada en vigor este mes de la prohibición absoluta para su comercio, aunque no de su consumo, los expertos creen que el crimen organizado consolidará el control sobre estos dispositivos.
“Al prohibir estás regalando el mercado a grupos no estatales” en un país con altos niveles de corrupción y de violencia vinculada a los cárteles, advirtió Zara Snapp, directora del Instituto Ría, una organización mexicana que estudia políticas sobre drogas en Latinoamérica.
Además, ante la creciente presión de Estados Unidos sobre el narcotráfico, el mercado de vapeadores se vuelve estratégico, apuntó Alejandro Rosario, un abogado que representa a comerciantes del sector. Da dinero a los cárteles para financiar otros delitos, pero tiene “poca visibilidad” ante las autoridades estadounidenses porque allí es legal.
VAPEADORES JUNTO AL FENTANILO
Vapear está permitido y regulado de distinta manera en Estados Unidos y Europa, pero está prohibido en al menos ocho países latinoamericanos. Algunas naciones, como Japón, lo han utilizado para reducir el tabaquismo, pero las restricciones para su uso han crecido en los últimos años alentadas por las advertencias de la Organización Mundial de la Salud.
Durante la administración de Andrés Manuel López Obrador (2018-2014), ferviente crítico del vapeo, México comenzó a emitir alertas sanitarias después de intoxicaciones ocurridas en Estados Unidos. El presidente prohibió por decreto su importación en 2021 y a mediados de 2022 su comercialización.
Cuando la Suprema Corte dijo que la prohibición era inconstitucional, López Obrador no rectificó sino que optó por cambiar la Constitución.





