
TEXAS- Resaca. ¿La han tenido alguna vez? Y, peor aún, ¿la han sufrido en el trabajo? Si lo han hecho es que, seguramente, no son de la Generación Z. Porque en las empresas y espacios de “coworking” en los que estos jóvenes forman parte de la plantilla, las conversaciones de los lunes por la mañana ya no suelen relatar excesos del fin de semana.
Y es que los “Centennials”, al parecer, beben mucho menos alcohol que las generaciones anteriores. Un cambio que podría tener un impacto significativo en la economía, el rendimiento profesional y la productividad. Y que tiene su raíz en un estado más psicológico que físico: el “hangxiety”.
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EL DECLIVE DE LA CULTURA DEL ALCOHOL
Según diversos análisis de mercado y estudios universitarios como el de TCU 360 de la Texas Christian University, los jóvenes de la Generación Z consumen en torno a un 20% menos de alcohol del que tomaban los Millennials cuando tenían su misma edad.
“La Generación Z ve el consumo excesivo de alcohol como algo anticuado e incluso un poco vergonzoso”, explican en un informe de Goliath Consulting sobre este cambio de mentalidad, que afecta especialmente al sector de la hostelería. Y es que, si los locales de ocio nocturno quieren cautivar a estos jóvenes, más les vale ofrecer alternativas sin alcohol.
Y esta tendencia se traduce en una mayor claridad mental los lunes por la mañana. Mientras que las generaciones anteriores a menudo arrastraban los efectos de un fin de semana intenso, los trabajadores más jóvenes llegan a la oficina con sus facultades cognitivas intactas.





