
Hace veinte años, cuando llegué a vivir a los Países Bajos, me sentí durante varios meses en un programa de cámara escondida. ¿A qué hora se revelará la verdad? Las calles no tenían baches, los edificios estaban impolutos, las casas cuidadas. Todo estaba limpio y parecía manicurado. ¿En qué momento me dirán que esto solo es una fachada para impresionar a los recién llegados, y el resto del país es “real”?
Pero resulta que no, los Países Bajos son así. Y comencé a notar costumbres. Los holandeses limpian constantemente sus vidrios. Cada cierto tiempo todo recibe una mano de pintura fresca, se necesite o no. La gente es extremadamente limpia no sólo en sus casas, que decoran de manera sencilla, sino con su aspecto. Incluso los recoge-basura, los mecánicos, y los plomeros llevan sus uniformes impolutos.
Sí, hay racistas, energúmenos, e idiotas. En 17 millones de personas uno encuentra de todo. Pero la sociedad en general es altamente civilizada, correcta, y organizada.