El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) estará inmerso en un escenario de dura confrontación y políticamente cargado en sus negociaciones, así como se evidenció el pasado 13 de enero con los comentarios de Trump al declarar que no piensa en la relevancia del T-MEC, observó Enrique Quintana, director editorial de El Financiero.
Una parte de la economía estadounidense, alrededor del 28 por ciento de su comercio internacional, depende de las exportaciones e importaciones que México y Canadá realizan con Estados Unidos, “cerca de 90 por ciento de ese intercambio regional se realiza bajo las reglas del tratado”, precisa Quintana.
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La estabilidad económica-política de los empresarios y sus cadenas de producción también se garantiza con el marco jurídico y las reglas de operación del T-MEC, pues las vulnerabilidades geopolíticas se reducen al acordar cuáles son los sectores clave (como el automotriz) para las economías de México, Estados Unidos y Canadá.
