
Los Steelers de Pittsburgh cerraron la temporada regular con un triunfo que definió mucho más que un marcador. El domingo por la noche, en el Acrisure Stadium, vencieron 26-24 a los Ravens de Baltimore y aseguraron el campeonato de la AFC Norte, en un juego que se resolvió hasta la última jugada, cuando Baltimore falló un gol de campo que pudo cambiar el desenlace.
El resultado confirmó a Pittsburgh como campeón divisional por vigésima quinta ocasión en su historia, una cifra que resume décadas de estabilidad competitiva. De esos títulos, 15 llegaron cuando la división era conocida como AFC Central, mientras que los otros 10 se produjeron desde la reconfiguración de la NFL en 2002, cuando la AFC Norte quedó integrada por Steelers de Pittsburgh, Browns de Cleveland, Bengals de Cincinnati y Ravens de Baltimore.
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El partido fue fiel al historial entre ambos equipos: cerrado, físico y con márgenes mínimos. Baltimore tuvo la última posesión y la oportunidad de ganar el encuentro, pero el intento de gol de campo en la jugada final no fue efectivo, sellando la victoria local y el título divisional para los Steelers.





