
En noviembre de 2008 se estrenó una película que se convirtió rápidamente en un fenómeno global sin precedentes: Twilight. Basada en la novela homónima de Stephenie Meyer, no sólo recaudó más de 400 millones de dólares en todo el mundo, sino que transformó el peso de la literatura y el cine juvenil en la industria, además de catapultar a la fama a varios jóvenes que serían la promesa de Hollywood… y otros de los escándalos.
Ellos eran Robert Pattinson, Kristen Stewart y Taylor Lautner, tres rostros que pasaron de una incipiente carrera a vivir en portadas de revista, programas de televisión y en los sueños de millones de adolescentes.
Sin embargo, la fama —como la inmortalidad de los vampiros y el amor de Edward y Bella— tiene un precio. La presión mediática a una edad temprana y el encasillamiento en sus papeles podrían haber sido una estaca en el corazón de sus futuras trayectorias… o quizá no.





