
Fue diseñado en la década de 1950 para ser el primer centro comercial con acceso desde el automóvil del mundo, una estructura futurista con más de 3 kilómetros de rampas que serpentean alrededor de 300 tiendas, además de cines, un hotel, un club privado, una sala de conciertos y un helipuerto
Pero el edificio nunca se terminó y, bajo los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, los espacios concebidos como tiendas se convirtieron en celdas y El Helicoide se convirtió en el centro de tortura para presos políticos más notorio de Venezuela.
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Ahora, bajo presión estadounidense, la presidenta interina, Delcy Rodríguez –quien anteriormente supervisó la prisión como vicepresidenta de Maduro– ha anunciado planes para cerrar El Helicoide y convertirlo en un centro cultural.
La gigantesca estructura, que se alza sobre el centro de Caracas, se convertirá en un “centro deportivo, cultural y comercial para las familias de la policía y las comunidades vecinas”, dijo Rodríguez el viernes.
La medida forma parte de una serie de medidas que Rodríguez presenta como prueba de que el gobierno ha pasado página desde que Maduro fue capturado y entregado a Estados Unidos. Sin embargo, activistas han criticado el plan como un intento de rehabilitar un símbolo del colapso de Venezuela y borrar la larga historia de represión del régimen.




