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miércoles, febrero 11, 2026
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Compromiso y sensibilidad en la jornada laboral

Para las tres de la tarde ha bajado ya el número de clientes. Se intensificó una hora antes, cuando muchas familias en el centro se percatan de la falta de tortillas para la comida, y siempre hay en ese horario una gran producción.

Los atienden dos personas, una que cobra y la otra que toma de la máquina las tortillas ya elaboradas, recién hechas. Más allá se encuentra otra más, que ha ido colocando morosamente la masa en el gigantesco aparato, que la engulle y procesa arrojando el redondo producto.

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Al frente, decíamos, dos personas se encargan de los clientes, una vez consumado el largo y cansino proceso. Es fuerte la sensación de calor al ingresar al comercio, en el cual han pasado horas los empleados.

A las tres, entonces, ha bajado naturalmente la clientela. Quedan unos cuantos minutos para el cierre después del trajín y el fragor de la jornada.

Quien apila las tortillas lo hace diligente, rápido y efectivo. Con destreza pesa el kilo y, antes de envolverlo, voltea las tortillas ubicadas en los extremos. Hace exactamente lo mismo con los tres clientes que adquirieron el producto.

¿Por qué lo hace? La respuesta llega de una cara sonriente y sorprendida por la pregunta: “Es para que no se pegue con el papel el lado de la tortilla más débil”.

Lo que ya es su rutina, no es sino excelencia en el servicio. Es posible que muchos clientes no noten el detalle; pero es muy posible que algunos sí lo perciban si la tortilla quedara pegada al papel de la envoltura.

Sin embargo, para muchos otros podría pasar desapercibido. Es así que el momento tomado por el despachador puede o no ser notado. Pero, en realidad, lo que hace todos los días es un plus a su labor. Y ese extra hace diferente el trabajo que entrega. Es la última línea de la producción, y en ella ingresa empeño en el servicio.

En otro caso, el encargado de despachar gasolina hará exactamente lo mismo al solicitársele revisión de llantas. No es aquel que se desentiende y hace mal su trabajo. Es el o la que al solicitárseles un servicio lo realizan con igualmente prontitud y diligencia, señalando los pormenores de la situación que se produce en lo que sería una simple y sencilla revisión.

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Muchas son las actitudes que se pueden desarrollar en las actividades laborales. Un poco extra, un plus, es lo que hace las cosas diferentes.

Ahora que se han volcado las miradas hacia los empleados, legislando con la Ley Silla, y también en la planeación de otros horarios para las jornadas de trabajo, vale la pena insistir en el reconocimiento por la eficacia y la eficiencia de todos aquellos que cumplen bien con sus oficios y su labor en el día a día.

En lo cotidiano, dar el extra significa mucho a la hora de juntar la eficiencia de todo un equipo. Valorar esas pequeñas acciones de cada jornada vale la pena, pues es así como se construye la idea del buen servicio y el reconocimiento por su trabajo.

LILI

Mis condolencias a la familia de Liliana Tanaka, quien desde el servicio público realizó siempre su labor con compromiso y responsabilidad. Recordaremos siempre su alegría y compañerismo. Descanse en paz.

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