El ayuno intermitente consiste en alternar periodos de comida con lapsos prolongados sin ingerir alimentos. Modelos como el 16:8 (16 horas de ayuno y 8 para comer) han ganado popularidad porque prometen pérdida de peso sin dietas restrictivas complicadas. Su auge se debe en parte a estudios que relacionan el ayuno con mejoras en el metabolismo y reducción de grasa corporal.
De acuerdo con organismos como la Organización Mundial de la Salud, la clave de una buena alimentación sigue siendo el equilibrio nutricional. El ayuno puede funcionar como herramienta para algunas personas, pero no sustituye hábitos saludables como una dieta variada y actividad física regular.
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Investigaciones de instituciones como Harvard Medical School sugieren que los periodos de ayuno pueden activar procesos celulares como la autofagia, un mecanismo de “limpieza” del organismo. Esto ha generado interés en su posible impacto en longevidad y prevención de enfermedades, aunque todavía se requieren más estudios en humanos.
BENEFICIOS QUE PODRÍA APORTAR AL CUERPO
Entre los efectos positivos más mencionados se encuentra la pérdida de peso, principalmente porque al reducir el tiempo para comer también disminuye la ingesta calórica. Además, puede mejorar la sensibilidad a la insulina, lo que favorece el control de la glucosa en sangre.
Otro beneficio reportado es la simplificación de la rutina alimentaria. Para muchas personas resulta más fácil seguir horarios que contar calorías o eliminar grupos de alimentos, lo que puede favorecer la adherencia a largo plazo.
También se ha asociado con mejoras en marcadores cardiovasculares como colesterol y presión arterial, aunque los resultados varían dependiendo del estilo de vida general de cada individuo.
RIESGOS Y CUÁNDO NO ES RECOMENDABLE
No todo es positivo. El ayuno intermitente puede provocar mareos, fatiga, irritabilidad y dolores de cabeza, especialmente durante las primeras semanas de adaptación. En algunos casos, las personas compensan el ayuno con comidas excesivas, anulando los beneficios.
Existen grupos para quienes no se recomienda sin supervisión médica: mujeres embarazadas, personas con diabetes, trastornos alimenticios o enfermedades crónicas. El cuerpo necesita energía constante en ciertas condiciones y el ayuno podría generar complicaciones.
Además, especialistas señalan que el impacto psicológico no debe ignorarse. La restricción prolongada puede generar ansiedad por la comida o relación poco saludable con la alimentación si no se maneja adecuadamente.
DATOS CURIOSOS SOBRE EL AYUNO INTERMITENTE
· El cuerpo comienza a usar grasa como energía después de 10 a 12 horas sin comer.
· Algunas religiones practican ayunos desde hace miles de años por motivos espirituales.
· Dormir cuenta como parte del periodo de ayuno.
· No todas las personas responden igual; la genética influye en los resultados.
NI MILAGRO NI PELIGRO UNIVERSAL
El ayuno intermitente no es una fórmula mágica ni tampoco una práctica peligrosa para todos. Puede ofrecer beneficios cuando se realiza de forma adecuada y con orientación profesional, pero no es indispensable para lograr una buena salud.
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Lo más importante sigue siendo mantener una alimentación equilibrada, dormir bien y realizar actividad física. Antes de iniciar cualquier cambio drástico en la dieta, lo recomendable es consultar a un especialista para evaluar si realmente es adecuado para cada organismo.
