Anteayer, viernes 31 de julio, se cumplieron 100 años de la entrada en vigor de una ley de título kilométrico. No fue esta ley discutida ni aprobada por el Congreso de la Unión como correspondía, sino sólo por el presidente de la República, quien la elaboró, la aprobó, la promulgó, la publicó y ordenó ponerla en vigor.
Para expedirla, el 7 de enero de 1926 el Ejecutivo solicitó y obtuvo de las Cámaras poderes extraordinarios, facultad cuyo otorgamiento estaba terminante, clara y expresamente prohibido por el artículo 49, segundo párrafo, de la Constitución mexicana de 1917, que a la sazón no tenía ni 10 años de haber entrado en vigor.
