La carrera mundial por desarrollar modelos de inteligencia artificial está provocando un efecto secundario que ya comienza a sentirse en el mercado tecnológico: el aumento en los precios de celulares, laptops, computadoras y otros dispositivos electrónicos.
El detonante es la inversión histórica que realizan las grandes empresas tecnológicas en centros de datos, instalaciones indispensables para entrenar y operar sistemas de IA. Tan solo este año, las inversiones en este sector podrían superar los 700 mil millones de dólares, una cifra que ha disparado la demanda de procesadores, memorias y otros componentes esenciales para la industria.
