Desde hace 10 meses la familia Palmer exige justicia por Renata, una mujer de 32 años que fue asesinada en su domicilio en el Estado de México. El agresor era su amigo y vecino desde hace años. Le quitó la vida con extrema violencia, le causó lesiones y heridas degradantes y aunque fue detenido en flagrancia, un juez elegido por voto popular reclasificó el caso como homicidio.
“El juez decidió cambiar el delito a homicidio, lo vinculó a proceso como un homicidio, según porque sólo existía una relación de vecindad. Hizo caso omiso a mis declaraciones, a las de mi esposo que dijimos que sí había una relación de confianza. Ignoró que la fiscal explicó que las heridas fueron con una saña terrible, con violencia de un hombre hacia una mujer y el juez tomó una decisión sin perspectiva de género, es algo terrible”, explica Renata Mejía.
