Australia no necesitó tener la pelota para adueñarse de la noche. En Vancouver, los Socceroos dieron uno de los primeros golpes fuertes del Mundial 2026 al vencer 2-0 a Turquía, una selección que llegaba con etiqueta de favorita y con el peso emocional de volver a una Copa del Mundo después de 24 años de ausencia.
El partido comenzó con Turquía instalada en campo rival, moviendo la pelota con paciencia y buscando que Arda Güler fuera el punto de partida para abrir grietas en una defensa australiana que nunca perdió el orden. Sin embargo, el dominio turco se fue convirtiendo en frustración: posesión, centros, disparos y aproximaciones, pero poca claridad ante un muro amarillo que entendió perfecto el libreto de Tony Popovic.
Australia esperó, resistió y golpeó. Nestory Irankunda, una de las caras jóvenes de los Socceroos, apareció para marcar el 1-0 antes del descanso y cambiar por completo el ánimo del encuentro. El tanto no solo premió la valentía australiana, también obligó a Turquía a jugar contra el reloj, contra la ansiedad y contra un rival que se sintió cada vez más cómodo defendiendo la ventaja.
