Con ocho meses de embarazo, cuando el cuerpo pide pausa y el entorno suele recomendarla, Ana Marcela Echevarría Sepúlveda decidió avanzar. No desde la imprudencia, aclara, sino desde la conciencia.
Con 32 semanas de gestación, cruzó la meta de HYROX, una exigente competencia que combina ocho kilómetros de carrera con ocho estaciones de ejercicio funcional. Lo hizo en 1 hora con 40 minutos. Sin penalizaciones. Y con una certeza clara: “No era demostrarle nada a nadie, era hacia mí”.
El camino hasta esa meta no fue improvisado. Ana Marcela, de 29 años, llevaba años entrenando. Su plan inicial era distinto: un ultramaratón de 50 kilómetros que ya había corrido antes. Pero el embarazo —inesperado— cambió el rumbo. “El ultra se me hizo demasiado rudo para estar embarazada, entonces opté por el HYROX. Sí lo hice consciente, sabía que estaba embarazada, pero no dimensioné lo que era hacerlo con 32 semanas”.
