
México cuenta con una de las administraciones tributarias más digitalizadas, pero todavía falta mucho por hacer en materia de cultura fiscal, dijeron especialistas a EL UNIVERSAL.
Las personas físicas gastaron en promedio 14 mil 52 pesos para cumplir con sus obligaciones fiscales durante 2025, un incremento de 18.2% frente a 2024 y el tercer año consecutivo de aumentos. Se trata del mayor desembolso desde 2020, cuando el costo fue de 14 mil 674 pesos, de acuerdo con los indicadores de recaudación de la Secretaría de Hacienda.
Esta cifra contempla los gastos en transporte, viáticos, papelería, copias, internet, honorarios/asesorías del contador y costo del tiempo del contribuyente. Por su parte, las personas morales desembolsaron en promedio 43 mil 170 pesos y significó un repunte de 14.1% contra 2024, pues además de los conceptos anteriores, deben costear sueldos y salarios del contador y/o la contratación de un despacho fiscal.
La modernización tecnológica que arrancó en 2002, cuando había un total de 7.5 millones de contribuyentes registrados, no ha ido de la mano con una mayor concientización del cumplimiento voluntario de las obligaciones fiscales.
Esto se ha traducido en costos para los contribuyentes, ya que desde que se tienen indicadores de calidad de servicio al contribuyente, no se refleja un impacto relevante.
Tampoco contribuye cuando las autoridades ajustan constantemente las aplicaciones para la declaración anual, según con el fin de simplificar su presentación o algunos requisitos, como sucedió con la Constancia de Situación Fiscal.
Datos de la dependencia que encabeza Édgar Amador Zamora muestran que, en 2017, año en que empezó a difundir indicadores sobre la calidad de servicios, una persona física gastaba 10 mil 263 pesos al año para poder estar a mano con el fisco.
En ese entonces, el universo de contribuyentes estaba compuesto por un total de 64.6 millones activos registrados, de los cuales 54.3 millones eran personas físicas sin actividad empresarial.
Para 2025, con 75.7 millones de causantes personas físicas sin actividad empresarial de un total de 87.7 millones en el padrón, el costo promedio rebasa los 14 mil pesos y es el más alto de los últimos cinco años.
SIN EDUCACIÓN TRIBUTARIA
‘Nadie sabe por qué se tienen que pagar impuestos, ni cómo hacer la declaración’, dijo en entrevista con EL UNIVERSAL el country manager en México de la aplicación TaxDown México, Óscar Sosa.
Identificaron que existe poca educación fiscal en el país, ya que de por sí en la parte financiera es algo deficiente, mucho más en la tributaria.
Desde su punto de vista, se necesita no solamente información, sino también acompañamiento para saber cuáles son las obligaciones y los derechos. Incluso no solo para los jóvenes, enfatizó, pues también personas de mediana y tercera edad a veces, por diversas razones, es su primera vez que presentan una declaración anual con un escaso conocimiento de temas tributarios.
Cuando van a una cita, no saben qué documentos llevar u otras cosas como un USB y tener datos de internet para hacer el trámite. De ahí que afirmó que la parte fiscal es muy importante en la vida financiera de los ciudadanos.
El director de Relaciones Institucionales de la plataforma, José Ahumada, dijo que para una visita al SAT se pierde todo el día entre el transporte y el trámite. Opinó que hay mucho por explotar ahora con la inteligencia artificial para ayudar al causante y aumentar la recaudación, como lo han demostrado con el fin de combatir el uso de facturas falsas y el contrabando en aduanas.
DIGITALIZACIÓN
‘Sin aumentar impuestos ni ahorcarlos, se puede mejorar con la digitalización que dará tranquilidad a los contribuyentes, al saber que es fácil cumplir’, dijo Ahumada. Por eso ese tipo de empresas pueden ser buenos aliados del gobierno federal, como sucede en España con la figura de ‘colaborador social’.
En cambio, para el director ejecutivo del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, Rolando Silva, la cultura contributiva ha evolucionado derivado de las acciones de digitalización de los procesos y campañas de publicidad con el objetivo de inhibir malas prácticas y las consecuencias de incumplimiento.
Refirió que es lo que llaman civismo fiscal, que tiene que ver con el sentido de pertenencia y filiación por cumplir con las obligaciones fiscales. Según el fiscalista, el aumento del salario mínimo ha hecho que muchas personas puedan cumplir con su obligación constitucional de contribuir al gasto público.
Consideró que para los asalariados y pequeños contribuyentes ya es más sencillo el proceso en comparación con un gran contribuyente, que tiene que recurrir a una asesoría especializada. ‘Quien gana más, le puede resultar más caro cumplir’, estableció Silva.
UN LABERINTO
Para TaxDown, el meterse a la aplicación de DeclaraSAT es un laberinto que cambia cada año. Por eso la fintech, líder en gestión fiscal digital de origen español, identificó áreas de oportunidad e inició operaciones en México en 2022.
Está sirviendo para liberar a los contribuyentes de la burocracia, sortear los trámites gubernamentales con conocimiento, información, seguridad y acompañamiento, debido a que ocho de cada 10 personas necesitan ayuda.





