Santiago, de dos años, y Mateo, de cinco, perdieron a su padre en una balacera en febrero de 2026 en la ciudad de León, Guanajuato; el mayor lo recuerda y seguido le pregunta a su madre: “¿Dónde está mi papi?, ¿por qué no viene mi papi?”.
En Guanajuato, 3 mil 171 niños y niñas perdieron a su padre, madre o a los dos por la violencia en tiroteos, ataques directos, desapariciones o feminicidios. Las historias de cada uno de ellos se encuentran registradas en los archivos de la Fiscalía General del Estado.
Algunos estaban en el vientre materno cuando asesinaron a sus padres; otros se quedaron huérfanos en los primeros días de nacidos, y la mayoría, siendo alumnos de preescolar y primaria.
La noche del 13 de noviembre de 2024, una niña de cinco años presenció la forma en que sicarios mataron a su mamá y a su papá en la zona de juegos del Parque Alameda Hidalgo, de Celaya. Sus abuelos quedaron a cargo de su cuidado en una comunidad rural de ese municipio.
