En octubre de 2025, los ríos Pantepec y Tuxpan, en el norte de Veracruz, fueron invadidos por el crudo, un segundo golpe para esta región que lidiaba con las severas inundaciones tras los desbordamientos provocados por las lluvias; la fuerza del agua fracturó el oleoducto de 30 pulgadas Poza Rica-Madero.
En marzo pasado, el litoral del golfo de México se tiñó de negro. Manchas de hidrocarburo castigaron la costa veracruzana antes de alcanzar las playas de Tabasco y Tamaulipas, producto de una fuga en un oleoducto submarino del complejo Abkatún-Pol-Chuc, dentro de la zona de Cantarell, en la Sonda de Campeche.
