
Cualquier tiempo es bueno para reflexionar, pero la Semana Santa justo acaba de terminar y es mejor hacerlo ya. Agradezco que usted me lea. Gracias de corazón, palabra y pensamiento por aguantarme en esta ya larga saga de textos explorando a Dios, la Biblia y todo su linaje. En estos lustros en que hemos explorado lo anterior, cosa seria y grave, como la insana política regional y nacional, el tiempo se ha ido como humo entre las manos.
Tiempo y espacio nos hacen falta a usted y a mí para seguir acometiendo y explorando los Evangelios apócrifos, literatura un tanto oculta y misteriosa al respecto, libros y biografías memorables sobre los personajes de la Biblia y en fin, vamos a seguir tratando de hablar de Dios desde un punto de vista de mi fe y lecturas. Fe rota casi todo el tiempo, usted lo sabe.





