
El anuncio de un alto al fuego de dos semanas ha permitido a Donald Trump aclamar la reapertura del estrecho de Ormuz como un amanecer victorioso de una nueva era dorada, pero es Irán quien entra en las conversaciones de paz con la mano más fuerte.
El régimen de Teherán llega a las negociaciones previstas para el viernes en Pakistán maltrecho pero intacto.





