
Por Alejandro Moreno
Hay momentos en la historia de un país en los que la discusión deja de ser política y se vuelve moral. México está en uno de esos momentos. Y no, no es una exageración: cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advierte que lo que ocurre en México puede constituir crímenes de lesa humanidad, no estamos frente a un debate ideológico, sino ante un diagnóstico internacional de una tragedia que ocurre todos los días.
El Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU ha sido claro: en México existen elementos suficientes para considerar que las desapariciones no son hechos aislados, sino parte de un fenómeno sistemático, con responsabilidades que alcanzan al Estado por acción, omisión o tolerancia.





