
Viernes Santo. Entre los días 14 y 21 de Nisán, según el calendario judío, el relato bíblico sitúa las últimas horas de Jesús en la cruz alrededor del mediodía. Para ese momento, el suplicio ya llevaba varias horas, pero es en ese tramo final donde los evangelios concentran la escena con una intensidad difícil de ignorar.
El Evangelio según San Mateo describe uno de los momentos más impactantes: “Desde la hora sexta hasta la hora nona, toda la tierra quedó en tinieblas. Y alrededor de la hora nona, Jesús clamó con fuerte voz: ‘Elí, Elí, ¿lama sabactani?’, esto es: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’”. La escena no solo refleja el dolor físico, sino también una dimensión emocional que ha sido interpretada durante siglos.





