
En Jerusalén, justo en una ventana de la Iglesia del Santo Sepulcro, hay una escalera de mano de madera que ha estado en el mismo lugar durante más de 300 años. Se le conoce como “la escalera inamovible” o “la escalera del Status Quo”.
Aunque a simple vista podría parecer un olvido arquitectónico, en realidad es uno de los símbolos más visibles de los complejos acuerdos que rigen este sagrado sitio cristiano.





