
Llegar a una ciudad nueva no siempre es sencillo, menos cuando decides comenzar desde cero con un proyecto propio. ¿Cómo planearlo? ¿Cómo definir el target? y más difícil aún.. ¿cómo conquistar al mercado?
Para Christian Martell, originaria de Monterrey y fundadora de Helena Café, Saltillo no solo se convirtió en su hogar, sino también en el lugar donde decidió apostar por el emprendimiento.
La vida, y un saltillense, la trajeron a la capital coahuilense hace algunos años. Al principio, la adaptación implicó entender un ritmo distinto al de Monterrey. Aquí se encontró con una ciudad más cercana, con una dinámica comunitaria muy marcada. Y dentro de ese proceso observó oportunidades.
Así nació Helena Café, un drive thru que responde a un proyecto personal, pero también a la transformación que vive la ciudad.
Christian analizó que el crecimiento industrial trajo nuevas personas y la vida cotidiana se aceleró. Bajo esa lógica, apostó por un concepto que ofreciera comida de calidad, servicio rápido y, sobre todo, un buen café para hacer una pausa. Para encontrarse.
Y en su caso, el emprendimiento no se reduce a abrir un negocio. “Emprender con propósito significa que tu proyecto tenga una razón de existir más allá de vender”, explica. La rentabilidad, reconoce, es indispensable para que un negocio sea sostenible, pero el propósito es lo que orienta las decisiones cotidianas.
A las mujeres que están pensando en emprender, Christian les recomienda hacerse preguntas básicas, pero profundas y fundamentales: por qué quieren abrir un negocio, si realmente les apasiona la actividad, qué quieren aportar a sus clientes y cuáles son los valores que no están dispuestas a sacrificar.
Un punto clave en su experiencia ha sido trabajar con productores locales. Más allá del costo, asegura que la cercanía permite conocer el origen, la calidad, reducir intermediarios y fortalecer la economía de la región.
Christian también identifica fortalezas claras en las mujeres emprendedoras. Como la atención al detalle, la empatía para entender a las personas y una alta capacidad de adaptación frente a los retos.
En medio de rutinas apretadas, el proyecto de Christian se traduce en pausas y esos momentos que, al final, también construyen y mueven a una ciudad.





