Viacrucis migrante, entre la fe y el miedo a ICE

Para miles de católicos latinos y —de manera muy visible— entre comunidades migrantes mexicanas en Estados Unidos, el Viacrucis es una forma de exponer la fe, el desarraigo y la resistencia. La representación en los barrios latinos también habla de redadas, deportaciones, separación familiar y del derecho a rezar sin miedo.

En Viernes Santo, el Viacrucis migrante se representa en EU. En Los Ángeles, la parroquia de La Placita mantiene la fecha, las horas y la secuencia litúrgica, pero advierte que ‘todos los servicios serán en el templo mayor’, es decir, que no se realizarán en la calle.

Es muy triste que no podamos estar en la calle; esperemos que todo vuelva a la normalidad en un par de años’, dice a EL UNIVERSAL la mexicana Carmen Serrano. Uno de los párrocos de La Placita, Jesús García, lo presentó como un gesto de solidaridad con quienes viven ‘en sufrimiento, incertidumbre y miedo’, y activistas que participaron dijeron que la Pasión se ‘encarna’ en el sufrimiento de los trabajadores migrantes y sus familias.

TE PUEDE INTERESAR: ICE irá a juicio tras condiciones de hacinamiento en centros migratorios de NY

En Los Ángeles, Jane Hernández, hija de inmigrantes mexicanos y dirigente juvenil de LA Voice, comentó a este medio que en su parroquia le enseñaron que ‘cada persona fue hecha con dignidad y por eso no entiendo que el gobierno permita el ingreso de agentes a los sitios donde la gente es más vulnerable’.

Angélica Salas, de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles, recordó a este diario que ‘nuestra comunidad está siendo atacada y aterrorizada; son trabajadores, son padres, son madres y esto tiene que parar’.

El pastor Carlos Rincón, del Centro de Vida Victoriosa y de LA Voice, señaló el ‘temor en las calles, en las escuelas e iglesias; los templos son un refugio sagrado’.

Las cifras confirman que ese miedo ya reorganizó la vida cotidiana. El Urban Institute encontró en mayo de 2025 que 37% de los adultos en familias inmigrantes con hijos temía que ellos, un familiar o un amigo cercano pudiera ser deportado; entre las familias de estatus mixto, ese temor era aún mayor. El mismo estudio halló que 23% ya había tomado medidas de protección y 14% incluso había buscado asesoría legal.

La Arquidiócesis de Los Ángeles comentó a este diario que en 2025 hubo ‘más de 60 feligreses-actores’ en el Viacrucis viviente Jesucristo migrante de La Placita. Sobre el público presencial no hay una cifra exacta, ‘pero sí nos ubican en cientos de asistentes’, asegura el párroco García.

Chicago ofrece la versión más arraigada a un barrio mexicano. El Viacrucis de Pilsen cumple 48 años este año y sigue convocando a miles en la calle 18, con entre 70 y 80 participantes en escena. ‘Se trata de una auténtica liturgia de barrio arraigada en la cultura hispana’, comenta el sacerdote dominico Juan Vargas, quien creció en ese mismo barrio y donde el Viacrucis más tradicional nació y se sostiene ‘en una zona que las fuentes históricas describen como uno de los centros de la comunidad mexicana de Chicago’, agrega a EL UNIVERSAL.

En Nueva York, el Viacrucis migrante tiene dos rostros. Uno recorre Manhattan en la caminata anual de Pax Christi Metro New York; el otro, más cercano a la experiencia latina de barrio, atraviesa las calles del Bronx desde la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.

Ahí la arquidiócesis habla de una comunidad de unas mil 800 familias y de una procesión que esperaba atraer a ‘casi mil fieles’. El párroco José Cruz explicó a este diario que el sentido de esta jornada representa ‘ese sacrificio que sigue estando vivo entre los inmigrantes y que, por más años que pasen, jamás se olvidan de sus orígenes y de su fe’.

En Nueva York, para 2025 la cifra que está claramente documentada es la del Viacrucis de Monte Carmelo, en el Bronx, donde se reportó que ‘unos 50 fieles participan en la escenificación’. Sobre el público del año pasado, se habla de “decenas de fieles” en San Antonio de Padua, también en el Bronx.

En las fuentes públicas del gobierno estadounidense no aparece una advertencia federal dirigida expresamente contra los Viacrucis de Semana Santa. Sin embargo, la advertencia del año pasado de que los templos ya no son zona segura, junto con incursiones en áreas que antes eran respetadas, demuestra que la frontera simbólica ya fue cruzada.

En enero, la Iglesia Metodista Unida de North Hills, en Los Ángeles, denunció que su templo fue ‘profanado’ por agentes de inmigración y llamó al operativo ‘terrorismo en una casa de Dios’. Los líderes de esa iglesia afirmaron que lo ocurrido violó su derecho a adorar y servir ‘con libertad y seguridad’.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, junto con Caridades Católicas y la Asociación Católica de Salud, sostuvo que la aplicación no urgente de la ley migratoria en escuelas, lugares de culto y centros de servicio es ‘contraria al bien común’, y recordó que toda persona debe poder cumplir su deber ante Dios ‘sin temor’.

Meses después, los obispos de EU aprobaron un mensaje especial sobre inmigración en el que describieron en sus comunidades un “clima de temor y ansiedad”, advirtieron sobre las amenazas contra la santidad de los lugares de culto y confirmaron que ‘¡No están solos!’.

José H. Gómez, arzobispo de Los Ángeles, dijo estar ‘preocupado por el ambiente de miedo e incertidumbre’ ante las acciones federales de control migratorio. Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago, habló de familias rotas, niños con miedo y comunidades sacudidas, y dejó un mensaje directo para ICE: ‘Permítanme ser claro: la Iglesia está con los migrantes’.

En Boyle Heights, California, monseñor John Moretta dijo que “la asistencia ha bajado un 20%” y quienes faltan a misa, añadió, tienen derecho a quedarse en casa por miedo a la persecución.

En Phoenix, la parroquia Most Holy Trinity conserva una tradición llegada con inmigrantes mexicanos de Chiapas, Chihuahua, Durango, Guadalajara, Sinaloa y Veracruz. En Tucson, la representación de San José, inspirada en Doctor Mora, Guanajuato, moviliza a casi 200 personas en la organización y suele atraer a 800 o más asistentes.

San Antonio mantiene desde hace cuatro décadas su Pasión en el centro con un mensaje de amor, esperanza, renovación, sacrificio y perdón. En Baltimore, 80 católicos hispanos, en su mayoría inmigrantes, llevaron el Viacrucis por Highlandtown, con testimonios sobre la experiencia de llegar a un país nuevo.

En Washington, Raleigh y Fresno la lógica es parecida: la cruz sale a la calle, pero desde comunidades que viven bajo una presión migratoria.

TE PUEDE INTERESAR: EU desplegará mañana a ICE en los aeropuertos para ayudar en los controles de seguridad

El Viacrucis migrante conserva su forma religiosa y este año carga otro inventario: teléfonos de emergencia, talleres jurídicos, despensas, rutas más cortas, puertas cerradas, hijos con tutor suplente, sacerdotes frente a centros de detención.

Pese a todo, la comunidad resiste; la mexicana Laurita Rojas dijo que ‘el actual gobierno podrá perseguirnos, pero de una manera o de otra se va a topar con pared, porque nuestra fe se mantiene firme en cualquier lugar y en cualquier circunstancia’.

DATO

* El Urban Institute encontró en mayo de 2025 que 37% de los adultos en familias inmigrantes con hijos temía que ellos, un familiar o un amigo cercano pudieran ser deportados.

Related Articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img

Ultimas noticias