
Durante mucho tiempo, el “nosotros” dominó el discurso público. Se presentó como una palabra neutral. Pero ese plural que parecía nombrarlo todo dejó fuera muchas voces, experiencias, miradas y memorias. NosotrAs no es un capricho de lenguaje: es una corrección histórica que abre la puerta a una multiplicidad de formas de interpretar el mundo.





