La confirmación del deceso de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), marca el cierre de uno de los capítulos más enigmáticos del narcotráfico contemporáneo. Tras el operativo desplegado el pasado domingo 22 de febrero en el municipio de Tapalpa, no solo colapsa una estructura de mando, sino que se pone fin a una trayectoria caracterizada por un estricto anonimato visual.
A diferencia de figuras como Joaquín “El Chapo” Guzmán, cuya exposición mediática y detenciones televisadas construyeron una biografía visual extensa, Oseguera Cervantes optó por la invisibilidad como estrategia de supervivencia. Mientras que otros capos del Cártel de Sinaloa se convirtieron en rostros recurrentes en la prensa internacional, la efigie de “El Mencho” permaneció en la penumbra.
La iconografía de Oseguera Cervantes se reduce a un inventario mínimo de recursos: fotografías oficiales, un puñado de retratos de filiación que datan de sus primeras detenciones; filtraciones esporádicas, imágenes de baja resolución que circularon en redes sociales, cuya autenticidad rara vez fue confirmada por el Estado; y expedientes de seguridad, material de archivo utilizado principalmente por agencias como la DEA y la Fiscalía General de la República (FGR) para su identificación.
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