Desde muy pequeño, Vinicio García aprendió que el futbol americano no se construye solo con talento, sino con constancia, familia y contexto. Su historia comienza en Saltillo, una ciudad donde encontró algo que marcaría su camino: clubes infantiles, una liga organizada y, sobre todo, el respaldo diario de sus padres. “Si ellos no me hubieran llevado a entrenar, nada hubiera sido posible”, resume hoy, ya como jugador profesional de los Dinos, al recordar ese primer impulso que lo llevó al emparrillado.
Sus primeros entrenamientos quedaron grabados con claridad. Vinicio recuerda llegar acompañado de su papá, correr frente a otros niños y descubrir, casi sin saberlo, una de sus principales virtudes. “Vieron que yo era muy rápido. Jugamos unas carreras y les gané a los demás; de ahí un coach me puso de corredor y empezó el camino en el futbol”, cuenta. Ese momento sencillo marcó el inicio de una trayectoria que, con el paso de los años, lo llevaría a escenarios universitarios de alto nivel y ahora al profesionalismo.
TE PUEDE INTERESAR: Liga MX: Toluca perdona y empata sin goles ante Puebla
