
FRANCIA- Este miércoles, 21 de enero, se cumplen 50 años del primer vuelo comercial del Concorde, el avión supersónico que volaba más rápido que la velocidad de rotación de la Tierra, una proeza técnica que acabó en 2003, tras un accidente tres años antes con 113 muertos y unos costes inasumibles para un mundo que caminaba hacia la sostenibilidad.
Este avión, con capacidad para 100 pasajeros, superaba la velocidad del sonido porque volaba a Mach 2.04, es decir, a 2,180 kilómetros por hora. Los de largo radio actuales no superan los mil.
TE PUEDE INTERESAR: Concorde, medio siglo del sueño supersónico
Con el Concorde un pasajero podía salir de París a las 10:30 y llegar a Nueva York a las 8:15 hora local, ganando tiempo al reloj. El trayecto transatlántico más veloz se hizo el 7 de febrero de 1996, yendo de Londres a Nueva York en apenas 2 horas, 52 minutos y 59 segundos. Cincuenta años más tarde se tardan 7 horas.
Para concebir el Concorde se tuvo que replantear toda la mecánica, pues su aerodinámica debía ser distinta a la de los aviones usuales, mucho más pesados.
“ECHO DE MENOS PILOTARLO”
Tal era su tecnología que medio siglo después no existe nada igual, aseguró a EFE François Adibi, piloto del Concorde de 2001 a 2003, cuando dejó de operar. Su velocidad supersónica y su autonomía de cuatro horas de vuelo, aproximadamente, no han sido capaces de reproducirse.
“Echo de menos pilotarlo”, reconoció Adibi, feliz de reencontrarse en la cabina de vuelo de esta máquina expuesta en el Museo del Aire y del Espacio, situado en Le Bourget (norte de París).
Este piloto no ha encontrado la misma conexión con ningún otro avión. “Tengo la impresión de que es algo vivo, como si el Concorde tuviera un alma que otros aviones más modernos no tienen”, dijo el también autor de ‘Concorde: Notre part de rêve’ (‘Concorde: Nuestra parte del sueño’), que se publicará a finales de abril en Francia con la editorial Michel Lafon.





