El secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Coahuila, Tereso Medina Ramírez, advirtió que el impacto se extenderá a la cadena de proveedores en la región, tras el anuncio de la baja de trabajadores en la planta de General Motors (GM) en Ramos Arizpe.
Esta advertencia surge luego de que el pasado viernes la compañía automotriz hiciera oficial el despido de mil 900 empleados, una medida que el líder sindical calificó como irreversible debido a factores ajenos al desempeño de los trabajadores.
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“Es una triste noticia para los trabajadores, el comunicado de GM hizo llegar al sindicato desde el día de antier, ayer (viernes) se llevó a cabo el proceso ya de cancelaciones de plazas de trabajo. Es una noticia irreversible por razones de que el paro de línea de producción de autos eléctricos bajó la demanda”, afirmó Medina Ramírez en entrevista para VANGUARDIA.
El líder cetemista coincidió con la estimación presentada previamente a VANGUARDIA por el economista y docente de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), Antonio Serrano Camarena, quien señaló que por cada empleo perdido en la armadora, corren riesgo otros tres en las empresas proveedoras.
Bajo este cálculo, el despido de mil 900 trabajadores de la planta principal pondría en una situación vulnerable a otros 5 mil 700 operarios de las industrias que surten componentes y servicios a General Motors en la zona industrial de Saltillo y Ramos Arizpe.
“Coincido con ese análisis porque el efecto sería de manera proporcional. Es la ocupación de evitar por eso con los paros técnicos como medida, aunque también es impopular, pero evitemos lo más posible que caigamos en un tema de desocupación en cadena de suministros”, señaló el dirigente.
Medina Ramírez explicó que, si bien en la industria automotriz general se estima que por cada plaza final se generan seis empleos indirectos, en el caso específico de la crisis actual en GM, la proporción de tres a uno es una proyección real.
Detalló que el impacto no solo se limita a la fabricación de autopartes como chasis, toldos o asientos, sino que afecta a toda la estructura operativa que rodea a la armadora, incluyendo servicios básicos y transporte.
“La cadena de suministros y de componentes también se impacta. Son 2 mil trabajadores menos, esto equivale a un turno. Las proveedoras que surten autopartes van a tener que reajustar sus niveles de producción porque baja la demanda y con eso baja también incluyendo la cadena alimenticia que son los comedores y menos camiones de transporte especial”, expuso.
