Al final de cada año solemos hacer balances rápidos: lo que logramos, lo que salió mal, lo que quedó pendiente. Pero la felicidad rara vez se entiende desde una lista de éxitos. Pensar en 2026 desde otro lugar (más reflexivo y menos exigente) puede ayudarnos a construir un bienestar más real y sostenible.
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Una pregunta recomendada por Kandi Wiens, autora de Burnout Immunity, sirve como punto de partida: ¿Qué mereció la pena recordar de 2025? No se trata de grandes hitos, sino de los momentos pequeños que dieron sentido al año: una conversación que cambió algo, una rutina inesperada, una presencia constante. A partir de esa lógica, expertos en psicología y filosofía proponen preguntas que pueden ayudarte a encarar 2026 con mayor claridad emocional.
