La detención de Édgar Rodríguez Ortiz, alias “El Limones”, se concretó en la región de La Laguna y no obedeció a una traición interna ni a una denuncia anónima.
Su caída, de acuerdo con una investigación del periodista Óscar Balderas, fue consecuencia directa de su afán por exhibirse públicamente, presumir lujos y dejar rastro en redes sociales, una conducta que terminó por delatarlo ante las autoridades federales, pues asegura que en alguna ocasión llegó a exclamar que mataría a quien pinte su auto del mismo color que su Lamborghini Urus verde limón.
EL ERROR NO FUE OPERATIVO, FUE LA VANIDAD
Rodríguez Ortiz, identificado como presunto operador financiero del grupo criminal de Los Cabrera Sarabia, construyó su propia visibilidad. Mientras intentaba proyectar poder y estatus, facilitó el trabajo de inteligencia al mostrar sin reservas su estilo de vida, sus vehículos y los sitios que frecuentaba entre Coahuila y Durango.
