A partir del 7 de enero de 2026, todos los usuarios de telefonía móvil en México deberán vincular su número celular a su CURP Biométrica y a una identificación oficial con fotografía. Esta nueva regulación marca un cambio importante en la forma en que se gestionan las líneas telefónicas en el país y ha generado dudas sobre su impacto, alcance y consecuencias para los usuarios.
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La medida tiene como objetivo principal combatir fraudes, extorsiones y delitos cometidos a través de líneas telefónicas anónimas, un problema que ha ido en aumento en los últimos años. Al asociar cada número a una persona específica, las autoridades buscan dificultar el uso de celulares para actividades delictivas y mejorar la trazabilidad de las comunicaciones.
¿En qué consiste la vinculación del número celular a la CURP?
La vinculación implica que cada línea telefónica quede registrada con datos personales verificados, incluyendo la CURP y una identificación oficial vigente. Esto aplica tanto para líneas nuevas como para aquellas que ya están activas, sin importar si son de plan pospago o prepago.
De acuerdo con especialistas en tecnología, como José Antonio Pontón, esta estrategia busca que “cada número celular esté asociado a una persona real”, lo que podría reducir el uso de líneas desechables utilizadas para cometer delitos telefónicos.
