
La mañana del 28 de noviembre de 1911, en medio del frío intenso de las montañas de Ayoxuxtla, en el estado de Puebla, se aprobaba el “Plan de Ayala”, documento que recogía las aspiraciones de los campesinos de México. Ahí, un grupo de rebeldes desconocían a Madero como líder de la Revolución y exigían la devolución al campesinado de las tierras usurpadas por los hacendados. Después de aprobarse el Plan, se leyó en voz alta y el general Emiliano Zapata se dirigió a los presentes para pedirles una sola cosa: “Pasen a firmar todos aquellos que no tengan miedo”.





