
El dueño de Miss Universo puede entrar a México, caminar tranquilamente por el país, acudir a algún restaurante de lujo y destapar una botella de vino cara. Raúl Rocha Cantú no es prófugo de la justicia. Es testigo protegido del gobierno, es decir, aceptó su responsabilidad como operador de una red de huachicol y tráfico de armas para el narco, y prometió dar información que vincule a otros empresarios y a funcionarios públicos.





