Este cuento que recogió don Ramón Menéndez Pidal tiene el encanto de los relatos medievales. Su lectura me hizo recordar las narraciones de Santiago de la Vorágine en su Leyenda de Oro.
Este cuento que recogió don Ramón Menéndez Pidal tiene el encanto de los relatos medievales. Su lectura me hizo recordar las narraciones de Santiago de la Vorágine en su Leyenda de Oro.