En este país, el más aguantador de la historia, debido a su subsistencia a través de los siglos de gobiernos entregados al saqueo y la corrupción como constante, nuestro México ha sobrevivido, sin embargo los símbolos de un agrietamiento del régimen de pseudoizquierda que ya va por el segundo sexenio, avizoran un nuevo escenario más cruel que el sucedido entre 1976 y 1997, en pleno régimen de la revolución institucionalizada.
