Yo no comparto la idea de que las palabras se las lleva el viento, me parece que muchas palabras se quedan en la memoria del corazón y también en la de la cabeza, aunque cuando se llega a viejo esta segunda se nos vuelva enjuta. Hay palabras tan bellas, conversaciones tan intensas, que se quedan para siempre en nosotros, con nosotros. Son parte de nuestra vida, de ahí el apego a evocarlas, y esa es una manera de sentir de nuevo.
