En medio de la agitación social y económica de la década de 1970 en Reino Unido, surgió una banda capaz de encapsular la frustración de toda una generación. Los Sex Pistols no eran simplemente músicos; eran un fenómeno cultural que desafiaba las normas del decoro, la música y la moda. Su irrupción violenta en la escena musical británica no pasó desapercibida, generando tanto admiración como rechazo, y estableciendo el estándar para el punk rock moderno.
