Al cancelar México vuelos de compañías aéreas por espacio de tres años, los gringos estuvieron callados, pero al ver el incumplimiento de acuerdos y compromisos, el desalmado Presidente estadounidense, sacó los dientes y garras, arremetiendo en contra del país mexicano, cancelando vuelos procedentes del AIFA y de otros aeropuertos nacionales hacia Estados Unidos, dañando en una forma despiadada a la industria aérea mexicana, aunque los que conocen y saben, auguran que eso no es nada, porque “falta” lo peor.
