Cultura y Pop: Obsesiones modernas

A mediados de los años 60s una compañía japonesa, deseosa de capitalizar la popularidad de los Juegos Olímpicos de Tokio, lanzó al mercado el primer contador de pasos que la gente podía llevar consigo. Además de buenos ingenieros, la compañía tenía mercadólogos brillantes, que decidieron llamar al aparato manpo-kei porque escrito en japonés parece la figura de una persona caminando, y al pronunciarse se entiende como “medidor de 10,000 pasos.”

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