Cuando el calendario marca los últimos días de octubre y las invitaciones a fiestas comienzan a acumularse, surge el mismo dilema de cada año: ¿qué ponerse para Halloween sin invertir demasiado tiempo ni dinero? No hace falta acudir a una tienda de disfraces ni gastar una fortuna. Con algo de ingenio y sentido del humor, es posible improvisar un disfraz convincente y divertido usando ropa básica, maquillaje y objetos cotidianos.
