Al juicio de Amparo lo han hecho trizas con una y mil razones y opiniones, que ha quedado sepultado, y en ese entierro, se ha llevado entre los piés a la tumba, los derechos y garantías con que contaba como medio de defensa contra los abusos del Estado los mexicanos, que ahora han quedado judicialmente a la deriva y a su suerte, y si me voy más allá, subrayo que la Carta Magna en su artículo catorce consagra que la Ley es retroactiva si beneficia al interesado, pero ahora, también la Constitución ha “sido” pisoteada.
