
No pasó desapercibido que, en el discurso político del domingo pasado para celebrar su primer año de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum ensalzara lo que hizo su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, y callara el principal logro de su joven administración: el desmantelamiento de una red de corrupción incrustada en lo alto de la Secretaría de Marina y Aduanas, con la complicidad de empresarios mexicanos y estadounidenses en el contrabando de diésel, que se conoce coloquialmente como huachicol fiscal.





