La presidenta Sheinbaum sigue marcando su distancia con su mentor López Obrador. A Adán Augusto López y Andy López Beltrán, “hermano” e hijo del expresidente, los encerraron en un corral. Les quitaron el lugar de privilegio en la primera fila del Zócalo y los pusieron atrás de unas vallas, en segunda fila. Cuando la Presidenta pasó frente a ellos, los saludó de lejos. En cambio, con los gobernadores, que estaban en primera fila, se detuvo uno a uno hasta para la selfie. En el discurso, el mensaje fue duro:
