Durante la noche del cuatro de octubre de 1582, millones de personas en Europa se fueron a dormir con tranquilidad, pero cuando despertaron, su calendario marcaba 15 de octubre; habían dado “un salto en el tiempo”, pues esa noche, había durado 11 días. Pero detrás de este largo sueño, no estuvo ninguna técnica hipnótica o los efectos de alguna droga que los pusiera a dormir por días. Lo que sucedió es que, impulsado por el Vaticano, empezó a funcionar el calendario gregoriano, un mecanismo diseñado por el astrónomo italiano Luigi Lilio quien con bases científicas calculó el tiempo en que la Tierra completa el movimiento de traslación, ese que nos hace orbitar alrededor del Sol impulsados por la gravitación y que dura 365 días, 5 horas y 57 minutos.
