
La corrupción fue tan horizontal y tan focalizada en la nueva clase política y empresarial de la cuatroté que pensamos que el fenómeno se focalizó en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y no tuvo una vida transexenal. No es así. Los favoritismos y las complicidades han continuado, con lo que las sombras de nuevos actos de corrupción oscurecen el panorama que ha pintado la presidenta Claudia Sheinbaum. Uno de los ejemplos está en el sector salud, donde las corruptelas, de acuerdo con fuentes de la industria, se mantienen volando alto.





